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sábado, 17 de septiembre de 2011

Iure Abogados presenta una querella contra de Cabo, Losada, Díaz Ferrán y Pascual

  • El bufete representa a un acreedor que reclama unas deudas de 1,38 millones de euros
  • Se les acusa de un presunto delito de alzamiento de bienes y de agravamiento de la situación de insolvencia
[Preferente.com] Uno de los acreedores del grupo Marsans ha presentado la primera querella contra el nuevo propietario, Ángel de Cabo, y su mano derecha, Iván Losada, por su presunta mala gestión al frente del conglomerado, que podría constituir un delito de alzamiento de bienes y de agravamiento de la situación de insolvencia.

Según el escrito, que será analizado por el Juzgado de Instrucción número 8 de Madrid, también figuran entre los querellados los antiguos dueños de Marsans, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, que ya afrontan otros procesos penales por supuesta apropiación indebida de los fondos del grupo turístico.

Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual vendieron sus empresas a Posibilitumm Business, controlada por Ángel de Cabo, que se ha hecho también con el control de Nueva Rumasa, justo antes de que fueran declaradas en concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) en junio de 2010.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ojo con Ángel del Cabo, el nuevo hombre de la Nueva Rumasa

Su compra del holding de los Ruiz Mateos no aporta beneficio alguno para los acreedores


Capital Madrid - José Sánchez Mendoza - 14 de septiembre de 2011 – En la película El tercer hombre, de Carol Reed, Orson Welles es Harry Lime, un personaje envuelto en turbios manejos capaz de cualquier cosa para cambiar las tornas a su favor, incluso fingir su propia muerte. Ni la trama de Nueva Rumasa es digna de un guión de Graham Greene ni Ángel del Cabo es el gran Welles, pero no se le puede negar a este empresario valenciano la capacidad de dejar en fuera de juego a todos los implicados en el caso con un movimiento difícil de descifrar. Con la compra de Nueva Rumasa, del Cabo vuelve a la primera plana por adquirir un negocio ruinoso en una operación aparentemente suicida, al igual que cuando se hizo con la hundida Viajes Marsans. De sus intenciones nada se sabe, aunque una de las pocas cosas claras es que los inversores que metieron su dinero en el grupo empresarial levantado (y derribado) por el ínclito José María Ruiz-Mateos no tienen razones para pensar que su situación va a mejorar.

Del Cabo es un auténtico estraperlista de escombros. Se dedica a comprar compañías en las últimas que, para más inri, suelen estar inmersas en procedimientos de concurso de acreedores. Empezó su carrera adueñándose de las maltrechas Teconsa y Azagra, ladrilleras ambas.